He sobrevivido
cabalgando sobre mis poemas
bebiendo del agua gris
que repiqueteaba del antiguo canalón
hasta la alfombra cobriza de hojas
en la que dormía.
pero ¡eh!
a veces cuesta más
leer los silencios
que uno va dejando
día tras día
mes tras mes
se encallan
como burbujas de aire
meciéndose
por el torrente sanguíneo
se te aposentan
en un punto
entre el pecho y la garganta
y cuando te quedas callado
te hacen llorar
pero son
letra a letra
pulso a pulso
los silencios
que componen
el verdadero poema
el que nunca jamás podré escribir
y que por tanto
hace que cobre sentido
seguir escribiendo.







