Huyo de un barco eterno
Que va a chocar irremisiblemente
Contra el cristal
Me escondo bajando
A lo más hondo
De unas musgosas escaleras
Hasta llegar
A una mullida litera
Empantanada de agua
Ardiente de oscuridad
Pero no hay donde escapar
Entre el techo y el suelo retumbantes
Salgo a bucear
Entre humo de iglesia
Y un extraño y doloroso
Olor a tierra
Corro
Lentamente
Una sombra inmóvil
Sigue
Mis temerosos pasos
Me rindo
Ante su cada vez más cercana presencia
La espero
Deslizándose sobre el aire
Caminando sin pies sobre la acera
Se me acerca
Una hermosa morena
Envuelta delicadamente
En un manto azul eléctrico
Me
Resulta
Una bomba envuelta
En papel de regalo
Pese a tanta belleza
Temo tocarla siquiera
Con terror absoluto
Y viendo de reojo
su sombra blanca y sonriente
le pregunto
si acaso
puedo preguntarle cosas
y asiente
escalofriantemente graciosa
¿Quién eres?
Furiosa por mi pregunta
Se encara conmigo
Mi sudor me hiela
Pero se da la vuelta y se va
Creyendo que
Quizás la he ofendido
La sigo
Pero caigo
A un pozo muy profundo
Parten trenes
De todas partes
Cojo uno
Que me lleve a casa
Pero veo pasar
Ante mis narices
A mi madre y mis hermanos
Y me detengo en la primera parada
Que encuentro.
Un misterioso y monumental templo
Se yergue ante mí
Sus ventanas emanan una luz tan sepulcral como bella
Y esa luz
Desprende melodías indescriptibles
Hermosas, tristes, arraigadas
En lo más profundo del hombre
Debo entrar
Porque es mi sino
Pero decido no hacerlo
Porque se que no sería el mismo al salir.
En la lejanía atisbo
Unas luces de farolas
Quiero acercarme pero
Solo hay una inerme oscuridad
Entre mí y esa cálida frontera.
De repente unas bombillas
Me marcan lentamente un camino
Hasta el centro mismo de una plaza
Es tan fácil que no me lo pienso
Alcanzo una ciudadela
Llena de coloristas carteles
De ruidosas máquinas brillantes
Persistentes mensajes y sonidos
Tiendas, casinos, jugueterías,
Todo abierto en plena noche cerrada
Y sin embargo
Todo
Estremecedoramente vacío
Sin nadie.
Quiero volver
A donde sea
Una boca de metro
Me da una pista
Me tiro de cabeza
A sus negras fauces
Caigo en una habitación
Sin camas
Y solo una puerta de salida
La cruzo
Y para mi sorpresa
Me encuentro con otra distinta
Aunque también sin cama
No hay
Camino de retorno
Así que
Cruzo eternamente
Estancias sin descanso
Hasta que exhausto
Llego
A una inmensa y deshabitada playa
Sin pensarlo me desnudo y corro hacia el agua
Avanzo sin cesar hasta su orilla
Me sumerjo y nado sin más
En un júbilo sin comparación
Simplemente extasiado
Hacia el sol brillante
Me sumerjo
Soy feliz
Y todo acaba…
Y hasta aquí de momento
El paseo.
Suena: Mastodon – Crack the skye








