Voy por la calle
se que parezco furioso
pero no lo estoy.
Solo me cruzo con trozos de sueños
fantasmas sonrientes
borboteantes de mentiras
engullendo frases sin sentido
atrincherados
en palabras bondadosas
que te venderían
por un euro…
No es odio
es la desolación
que siento
al verme
solo en la mentira
solo y humillado
ante tantas tantas mentiras.
¿Para que estaré escribiendo
si no me sirve para comprarme un coche
si no te suelta el puñetazo
que te merecerías
si no es capaz de desatar las palabras
atadas a mi corazón
y desmontarte?
dejo
una flor al viento
para ti
que eres uno de esos
de voz llana y pervertida
que me ha vendido
Uno de esos mentirosos
que va remordiendo
los bordes silenciosos
de la cotidianeidad
desmontando
pieza a pieza
cada pensamiento
en un vil vómito
de palabras sin más fin
que engullir cualquier cosa
que pase por delante.
¡Ah, las mentiras
como se retroalimentan
de sus dueños!
Odio esas bocas tan sonrientes
siempre con una risotada ruidosa
preparada
pero que nunca convence;
cuando las oyes hablar
suenan como un gorgoteo
burdo y sintético
de monedas brillantes.
Mis versos no valen tanto dinero
en ocasiones me pregunto
porque no seré yo uno de esos
Luego
al menos
al rato
sonrío un poco
y te mando otra flor
para cuando
ya tengas todo lo que deseabas
para cuando
solo te quede
intentar saber
porque estás vivo
intentar saber
porque no hay nadie a tu lado.
Mi verso es mi religión
y tu un versículo rídiculo
que no merece más palabras
Adiós
Mentiroso.
(Ejem
bueno
al final
sí estaba un poco furioso)








