martes, 2 de octubre de 2007

Roswell


Han pasado 60 años y no me acostumbro aún a ver las estrellas... La Tierra es un lugar increíblemente bello, o por lo menos, eso es lo que veo en los documentales, aunque yo no suelo salir mucho de mi habitación, claro... En cuanto a los humanos... eso ya es otro asunto.
Se parecen a nosotros en muchos aspectos, incluso es increíble como se parecen incluso físicamente, parece mentira como la evolución ha seguido en dos sitios tan distintos una evolución tan parecida, aunque socialmente sean realmente distintos. Muchos le tienen un pánico atroz a la soledad, aunque no lo reconozcan la gran mayoría, necesitan estar junto a otros humanos del sexo contrario (incluso después de terminar la hembra la gestación). El sentimiento de soledad es algo difícil de explicar para alguien de nuestra especie... es una especie de malestar, de tristeza que se produce ante la imposibilidad de comunicación (o comunicación incompleta o insatisfactoria) con tus semejantes.
No entienden que son parte de su planeta... Lo destrozan todo como una plaga, supongo que su corta vida no les da una perspectiva suficiente del tiempo como para darse cuenta de todo lo que han quemado... además, mayormente están dominados por poderosas corporaciones que acumulan la mayoría de capital económico (aún usan una economía basada en el intercambio) pese a que teóricamente los gobernantes son elegidos democráticamente (aunque casi nunca tienen verdadero control sobra la economía).
En la mayoría de culturas existe aún la existencia de cultos y religiones, así como un rechazo hacia métodos científicos que les harían mejorar su salud y progresar. Tienen cientos de formas de ocio, deportes (necesitaría mucho tiempo solo para hablar de deportes, yo me he aficionado al baloncesto, maldito O’Neal es un prodigio).
Tienen cosas muy buenas pero otras... no puedo evitar recordar nuestra llegada... El aterrizaje... Los gritos de Aoessys, los miembros amputados esparcidos, intentaba salir pero tenía alguien encima, su sangre me bañaba la cara, me lo saque de encima como pude, estaba muy asustado pero salí, detrás de mío me siguió Dfharew, el gilipollas estaba gritando desesperado y salió corriendo, craso error, salió un hombre con los ojos como platos y una escopeta recortada en las manos (una especie de arma de fuego muy primitiva) habíamos salido tan deprisa y con tanto miedo que no se nos ocurrió que algo así podría pasar, ibamos totalmente desarmados.
Aún así no creí que fuera hacer aquello, aún no entendía a los humanos... No se lo pensó, apuntó al pecho de Dfharew y descargó su arma, fue terrible, salí corriendo, mucho rato huyendo de las casas, maldita sea, la vegetación era muy escasa allí y no había manera de esconderse, finalmente conseguí meterme en el pozo de una finca, fue estúpido pero no podía hacer más.
Un humano llamado Charlie, un personaje medio loco, me encontró acurrucado en su pozo, estaba aterrorizado pero entendí al rato que no quería hacerme daño, me llevo a una habitación y me dio de comer (poco a poco fui descubriendo lo que podía y lo que no podía digerir, aunque más de una vez he estado al borde de la muerte para descubrirlo), ahí he visto la televisión y salido esporádicamente, Charlie me ha enseñado el idioma, pese a que hay sonidos que no consigo pronunciar, lleva 60 años diciendo que tiene un extraterrestre en casa, lógicamente nadie le cree, y menos con su adicción al alcohol (una vez me bebí una de esas bebidas a base de cebada y creía que me moría).
Tuve que ver hace unos años como el mundo se pegaba al televisor para ver como el hombre llegaba a la luna, y luego lo del video de la autopsia al pobre Aoessys, tumbado en la camilla, su cuerpo expuesto sin piedad, sentí una tristeza como nunca había sentido... salían expertos de cine diciendo que era un montaje, que era material sintético, pues no, aquel cuerpo había sido mi amigo.
Los humanos tienen un gran poder de inventiva, su imaginación les hace crear historias que realmente no han ocurrido para contarlas como entretenimiento, una de las que más me gusta es una sobre un hombre cuya embarcación se hunde y vive en soledad en su isla desierta, de vez en cuando escribe cartas y las tira dentro de una botella al mar con la esperanza de que lleguen a alguna parte. Cada vez que miro a las estrellas y pienso en lo lejos de mi hogar pienso en ese náufrago y aunque yo no puedo tirar botellas al aire, escribo esta carta que sujetaré a un globo de helio por si nunca llega a mi planeta y alguien lo lee.
Me da el viento en la cara, estoy tremendamente triste, Charlie está muy enfermo y ya es muy mayor, no se cuanto va a tardar en morir, yo aún tengo muchos años de vida por delante, vuelvo a mirar al cielo y dejo mi globo... lo veo elevarse, elevarse, desaparece... Inexplicablemente un exceso de flujo lacrimal me cubre la cara... ¿Es esto es la soledad.?

2 comentarios:

RED PÈRILL dijo...

He estado aquí, y he leido esto...

(cosa que siempre alegra...)

Marc G Rossell dijo...

Ostres, un altre punt de vista molt original. no hauria pensat mai que un extraterrestre es sentís tan sol. m'ha agradat molt... vaig a llegir la resta de poesia que tens per aqui