
De entre un montón de trapo
Saco un hedor extraño
Y una pregunta anclada en el alma
Un olor pecaminoso y violento
Y una rama de temor
Pegada a mis raíces.
¿Dónde está ese reino
que me seguía en las tardes
cuando no era más que un pensamiento?
Apelotonadas las ideas
Y una tras otra
Su sabor a arena
Me daba con su flagelado fulgor
El dolor es real
El dolor era real
Por más que me saque las astillas
Con un guante de seda
Y me quedé el gesto melancólico
Toda esa sangre
Pese a la inocencia
Pese a la risa incontrolable
Pese a la luminiscencia
De las tiernas y antiguas
Fuentes de algodón y lluvia
Me quede con toda esa sangre negra
Que era mía.
El dolor ya estaba allí
Aquel olor a muerte sufragado
Entre mis fosas
Clavado en mis ojos
Y tenía una cara y un nombre
Y no puedo decir más...
Porque aún me duele
Como si lo viese ante mis ojos
Si es que
No lo estoy viendo ahora.
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