
La culpa de todo
La tienen esos imbéciles engominados
Que sonríen con fuerza
Con un gin-tonic en una mano
Y la otra aguantando una barra
Llena de imbéciles engominados
Que sonríen con fuerza
Con un gin-tonic en una mano
Mientras con la otra sostienen
Un saco de mentiras.
Y mientras piensan cuanto deben
Hablan de dios y de mundo y de vidas
Y pagan con sus billetes con dibujos
de señores imbéciles y engominados.
Y dicen que creen y por lo menos
Creen que realmente creen,
Se dan cuenta que el mundo es dinero
Y viven en la moral en la que creen.
Y se les tuerce el gesto de golpe
Cuando ven que hablan de libertad
Y sin darse cuenta llevan un traje reluciente
Hecho de billetes y monedas
Y se ven rodeados de casas hechas de monedas
Y se dan cuenta que son unos vendidos.
¡Pobres imbéciles engominados!
Caerse del balcón tan tarde
Y con tanto por firmar por delante
Es una puñalada trapera.
O de eso hablan,
Tuercen el gesto con desdén,
Sujetan el gin-tonic,
Muy mal todo muy mal...
¿Y tu qué, cuando te casas?
¿No ibas a comprarte un diesel?
O de algo tendrán que hablar
O a algo habrá que aferrarse
Aunque todo sea mentira...
¡Tranquilos imbéciles!
¡que no decaiga la fiesta!
Sonreíd con fuerza,
Aguantad el tipo,
La siguiente ronda
La pago yo.
4 comentarios:
Me encantó este texto. El final es grandioso.
Un beso!
Gracias raquel, siempre muy buena conmigo xd El final es el único posible, unirse a la farsa o morir xd
Gracias por visitar los cuadernos del mendigo y ser tan generoso con tus palabras. El mundo necesita poesía, no nos abandones.
Saludos
Paco
Gracias a ti paco por entrar y comentar, y no tengo intención de abandonar nada de momento xd
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